328 Lenox Avenue, 10027 Nueva York, +1 (212) 996-2669
Tras una de las típicas visitas de los domingos al barrio de Harlem, para presenciar una misa gospel, terminamos colándonos en el más famoso restaurante de este injustamente menospreciado barrio de Nueva York. Todo fue gracias a la picaresca de nuestro simpático guía, que aparte de enseñarnos la arquitectura y la historia de esta zona de Nueva York, nos hizo hueco en el restaurante gracias a sus múltiples contactos.

Sylvia's Restaurant
Venir al Sylvia’s es toda una experiencia. Cuando te cuentan cómo una pobre camarera negra en los 60 pudo, a base de trabajo e ilusión, levantar uno de los más exitosos y longevos negocios de la zona, sientes admiración. Pero cuando después la propia Sylvia, una abuelita octogenaria, se pasa por las mesas para saludar y lanzar besitos, se te enternece el corazón.
La especialidad de este local es la soul food, la comida tradicional de los afroamericanos de los estados sureños de Estados Unidos. Es una comida muy sencilla, sabrosa y energética. Los platos que preparan en Sylvia’s a la antigua usanza pasan por el pollo frito, las costillas a la barbacoa, pez gato a la parrilla y la hamburguesa de salmón. Todos ellos vienen acompañados de dos aderezos, como puré de patata, patatas fritas, macarrones con queso, judías verdes o berzas rehogadas. Todo lo que probamos era estupendo y riquísimo. El pan dulce de maíz que cumplimentaba los platos realzaba su sabor.

Pollo frito con macarrones al queso y berzas
En la carta hay muchos más platos, como tortillas y huevos para el brunch, gofres con pollo frito, gambas con salsa de coco, fingers de pescado y de pollo, y ensaladas variadas.
Los postres del restaurante tenían una pinta magnífica: tarta de coco, tarta de zanahoria, pudin de plátano al estilo sureño, pastel de patata dulce… Nosotros tomamos este último y era delicioso.

Pastel de patata dulce
El restaurante es un sitio bastante amplio, con capacidad para unas 25 o 30 mesas, y la decoración es espartana y hasta un poco hortera. El trato de los camareros fue muy atento y servicial, además de rápido si tenemos en cuenta que el sitio estaba repleto. Lo más pintoresco fue escuchar la buena música en directo que hay todos los domingos para el brunch, con canciones como “Oh Happy Day” y otros clásicos del soul. El precio no fue nada caro, unos 30$ con bebidas alcohólicas incluidas.

Música en vivo los domingos en Sylvia's
Si visitáis Nueva York no dejéis de pasar por Harlem, es un barrio muy curioso y agradable, y en Sylvia’s encontraréis la mejor comida sureña al norte del Misisipi.
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¡Me apunto a un brunch en el Sylvia’s! : )